Potenciales evocados (ERP)
¿Qué son los potenciales evocados?
Los potenciales evocados, también conocidos como ERP (Event-Related Potentials), son una técnica de evaluación neurofisiológica que permite medir cómo responde el cerebro ante diferentes estímulos, ya sean visuales, auditivos o cognitivos.
A diferencia de un electroencefalograma convencional, que registra la actividad cerebral en reposo, los ERP analizan la actividad del cerebro mientras la persona realiza una tarea específica. Esto permite evaluar el procesamiento de la información en tiempo real y conocer cómo el cerebro percibe, procesa y responde a los estímulos del entorno.
¿Para qué sirven?
Los potenciales evocados ofrecen información objetiva sobre el funcionamiento cerebral y ayudan a valorar aspectos como:
- La velocidad de procesamiento de la información.
- La capacidad de atención y concentración (atención selectiva).
- El tiempo de reacción ante un estímulo.
- El procesamiento sensorial (visual y auditivo) y la diferencia cualitativa entre ellos.
- La capacidad de discriminar estímulos relevantes (atención sostenida) e irrelevantes (inhibición).
- El funcionamiento de diferentes procesos cognitivos.
- Zonas cerebrales especialmente deficitarias que no colaboran como debieran para completar las tareas.
- Diferenciación entre la efectividad de las zonas que funcionan de forma automática (sensoriales y de procesamiento), que deberían realizar su tareas sin esfuerzo, de las voluntarias y conscientes.
- Evaluar la cantidad de esfuerzo cognitivo y la capacidad compensatoria y de monitorizar la propia respuesta.
- Indicadores relacionados con estados de hiperalerta o alteraciones emocionales, como los que pueden aparecer en personas con trastorno por estrés postraumático.
Toda esta información complementa la evaluación clínica y permite comprender mejor el funcionamiento del sistema nervioso de cada persona.

¿En qué casos puede resultar útil?
El estudio mediante potenciales evocados puede aportar información de gran valor en personas con:
- Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
- Fatiga crónica.
- Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT).
- Daño cerebral adquirido.
- Problemas de hipersensibilidad sensorial.
- Trastornos del neurodesarrollo.
- Dificultades de atención o procesamiento de la información.
- Alteraciones cognitivas de diversa naturaleza.
El especialista valorará en cada caso si esta prueba resulta adecuada dentro del proceso de evaluación.
¿Cómo se realiza esta prueba?
Es sencilla, indolora y no invasiva.
En primer lugar, se colocan unos sensores sobre el cuero cabelludo para registrar la actividad eléctrica del cerebro. Al igual que en el mapeo cerebral, estos sensores únicamente captan la señal cerebral.
Posteriormente, la persona realiza una tarea de atención en la que debe responder a determinados estímulos visuales o auditivos, pulsando un botón cuando aparece el estímulo indicado.
Mientras tanto, un ordenador registra de forma sincronizada tanto la actividad cerebral como las respuestas de la persona. Posteriormente, estos datos se analizan y se comparan con los valores normativos de la base de datos, permitiendo al especialista interpretar el funcionamiento de los diferentes procesos cerebrales evaluados.
¿Qué información nos aporta esta prueba?
El análisis de los potenciales evocados permite obtener información objetiva sobre cómo procesa el cerebro la información, incluyendo aspectos como:
- La velocidad con la que el cerebro responde a un estímulo.
- La eficiencia de los mecanismos de atención.
- La capacidad para discriminar información relevante.
- La calidad del procesamiento sensorial.
- La carga cognitiva necesaria para realizar una tarea.
- Posibles alteraciones en el procesamiento de la información.
Esta información resulta especialmente útil para complementar otras pruebas, como el mapeo cerebral (QEEG), facilitando un conocimiento más completo del funcionamiento cerebral y ayudando a diseñar intervenciones más personalizadas.
¿Qué analiza un estudio de Potenciales Evocados?
Durante la prueba, el cerebro pasa por una serie de procesos muy rápidos cada vez que percibe un estímulo y decide cómo responder. Aunque todo ocurre en apenas unas décimas de segundo, los potenciales evocados permiten analizar cada una de estas fases con gran precisión.
En una tarea Go/No-Go (responder a unos estímulos e inhibir la respuesta ante otros), es posible estudiar cómo el cerebro procesa la información desde que aparece el estímulo hasta que finaliza la respuesta.
En los potenciales evocados se busca:
- La cantidad de reclutamiento neuronal, es decir, la activación coordinada de neuronas que se tienen que activar para llevar a cabo la acción.
- La velocidad y duración de la respuesta al estímulo y la respuesta conductual correspondiente (Go o No-Go). Esto se observa a través de los tiempos de reacción y la latencia.
- Organización compartida entre regiones.
Estas tres características se desarrollan dentro del ciclo de atención, que tiene varias etapas. De manera general, podemos llamar a estas etapas:
Activación
La activación se mide a lo largo de todo el ciclo de atención, cuya fase basal se observa antes del estímulo. Cierto nivel de activación debe mantenerse a lo largo del ciclo de atención, y debe disiparse una vez que se presiona el botón y el cerebro comienza a regresar a su nivel basal de activación.
Al inicio de un estímulo, hay un cambio en el nivel de activación a medida que el cerebro comienza a orientarse hacia ese estímulo.
Orientación
Cuando un estímulo es notado por primera vez por el cerebro, este se dirige hacia él desencadenando una serie de procesos orientados a identificar su significado.
La orientación no está bajo control cognitivo, sino que es desencadenada por mecanismos excitatorios y registro sensorial, o lo que es lo mismo, no es una decisión consciente.
Detección
Las características compuestas de percepciones sensoriales se organizan en patrones significativos para ser comparados con las reglas del juego, el cerebro identifica qué estímulo ha aparecido y determina si requiere una respuesta o debe ser ignorado
En esta fase intervienen procesos de atención selectiva, memoria de trabajo e inhibición de respuestas automáticas.
Ejecución
El cerebro se organiza hacia la evaluación de alternativas de acción: presionar el botón o abstenerse. La evaluación de alternativas resulta en elegir una respuesta y una preparación para la acción.
Esta fase se reconoce mediante el componente P300, que ha sido estudiado extensamente y muestra cómo la selección de características se manifiesta en la acción (respuesta).
Monitoreo
Después de ejecutar la respuesta, el cerebro evalúa si la decisión ha sido correcta, detecta posibles errores y ajusta su funcionamiento para los siguientes estímulos.
El monitoreo está relacionado con el control del rendimiento de uno mismo y es afectado por factores emocionales como la seguridad o la inseguridad.
Reorganización/Descanso
Tras haber realizado una acción y monitoreado el resultado, el cerebro regresa progresivamente a su estado basal, volviendo a un estado de reposo o preparándose para procesar el siguiente estímulo.
Curva atencional normal de la relación Go/No-Go
